miércoles, 16 de octubre de 2013

Apostando a la vida

Ya casi un año, de haber apostado todo a la vida, de haberme entregado en cuerpo y alma a un tratamiento que me prometía una nueva vida mucho más bonita y placentera.
Además de dinero, no había nada más que perder, era mi última carta, en la que se jugaba el todo por el todo. La incertidumbre me mataba, vivía a la expectativa de como sería mi vida luego del 29 de Octubre de 2012, hoy, casi un año después cierro los ojos y veo como fue todo.
Al principio fue una desilusión, todo apuntaba a que no había funcionado, que el transplante se iba a unir a mi extraña lista de fracasos, me sentía sin fuerzas, sin ilusiones, drenada, exhausta, lo único que quería era salir de aquella burbuja y vivir mi días con mas intensidad de la que les había puesto jamás. Fueron días largos, noches frías, tristes, reinaba la soledad. Pasaban los días y sentía que el tiempo me robaba los respiros y que pronto todo iba a terminar, mi mentalidad fatalista no podía imaginar un mejor escenario.
Pero un día, después de muchas lágrimas y maldiciones la vida me sorprendió, todo había funcionado y había pasado lo que con tantas ansias esperaba, "prendió" mi médula. Aquel día la luz que llevaba años apagada en mi interior decidió también "prender" y así fue como comenzó este recorrido entre la luz y las tinieblas.
Cuatro meses luego, después de haber pasado por las mas remotas complicaciones, mi cuerpo demostró que estábamos preparados para enfrentar una nueva vida.
Y para mi sorpresa así fue, me tocó vivir emociones que jamás había experimentado. Perdí pedazos de mi alma y mi corazón que se fueron a descansar en paz. Perdí hasta mis esperanzas y mi fe y por momentos deseé que las cosas hubieran sido diferentes, deseé que todo hubiera acabado aquel día.
Este año ha sido el año de las perdidas, yo no sé si es posible que yo tolere otra mas, yo solo sé que llevo un dolor que probablemente me toque aprender a vivir con él. El dolor de que ya no es posible compartir una nueva vida con la persona que me donó una oportunidad, el dolor de que se derrumban paredes a tu alrededor y tu no puedes hacer nada por evitarlo.
Tengo que vivir con el dolor de que  entregué mi alma y mi corazón a personas que no lo merecían, el dolor de la traición y del engaño. El dolor de que lo que creíste eran relaciones perfectas, jamás lo fueron.
El dolor de que la persona que me cuidó, que me secó las lágrimas, que me acompañó en la enfermedad ya no va a estar, que todo eso fue una ilusión y que no sabes si fue genuino, no sabes porque pasó, el dolor de no saber si de verdad aunque fuera de una manera muy diferente y extraña, aunque sea un minuto, me amaron de verdad.
Estoy llena de dudas, de preguntas que jamás tendrán respuesta, estoy llena de dolor, pero pienso en aquel día en que hice una apuesta por la vida, pienso en cuantas ganas de vivir habitaban en mi, pienso en cuanto me costó lograr que mi salud mejorara. Pienso en ese día y me aferro a ese Yo que se llenó de valor y fuerzas para luchar y vencer el cáncer, pienso en que algún día a este dolor lo acompañarán otros sentimientos puros y bonitos que harán que sea un dolor soportable.
Tal vez ahora nada haga sentido, tal vez ahora esté pasando por los momentos mas tristes de mi existencia, de lo único que me queda la certeza es de que le seguiré apostando a la vida, todos los días de mi vida, me aferraré a la vida como aquel día de Octubre y trataré que me llene la misma ilusión.
Ahora me queda disfrutar de esta calidad de vida por la que tanto luché, viviré eternamente agradecida de esas personas que aunque ahora duelan, en ese momento me llenaron de fuerzas, aunque todo haya sido una ilusión, esa ilusión me llenó de ganas para continuar y gracias a eso estoy aquí, escribiendo estas palabras que se quedarán en un rincón, pero que representan una descarga emocional enorme, estas palabras que son una oda a mi vida, con lo bueno y con lo malo, pero mi vida al fin.
Namaste